Sus primeros pasos: no lo altere
El primer paso más importante es sencillo: no lo altere. No lije, raspe, perfore, barra ni intente retirar o reparar el material sospechoso usted mismo, porque eso es a menudo lo que libera las fibras peligrosas.
Luego, evite el área tanto como razonablemente pueda si el material se ve dañado o está soltando polvo, y mantenga alejados a los niños y las mascotas. No aspire ni barra en seco los escombros que crea que puedan contener asbesto.
Después, reporte su preocupación a su arrendador por escrito —mensaje de texto, correo electrónico o carta—, describa el material y dónde está, anote cualquier daño y guarde una copia. Pida al arrendador que lo haga analizar profesionalmente y lo atienda de forma segura.
Si su arrendador ignora el asbesto dañado, también puede comunicarse con la aplicación local del código o las autoridades de salud, que pueden inspeccionar y ordenar acción.
Como el asbesto implica riesgos graves y a largo plazo para la salud, vale la pena entender sus derechos desde temprano. Una evaluación gratuita y confidencial puede guiarle por sus opciones y por lo que un arrendador está obligado a hacer.
Esta es información general sobre los derechos del inquilino en California, no asesoría legal. Cada situación es diferente.